Principales características
  • El vehículo eléctrico es el único cero emisiones en su propulsión y además es silencioso.
  • Existen tres tipologías de vehículo eléctrico: los 100% eléctricos; los de autonomía extendida y los híbridos enchufables. Los primeros se valen de una batería recargable, generalmente de litio-ion, para alimentar el motor eléctrico. Los segundos, además, incorporan un motor térmico de apoyo para recargar las baterías. Los híbridos enchufables incorporan un motor de combustión interna, además del motor eléctrico, para la tracción del vehículo.
  • Los vehículos eléctricos puros cuentan hoy día con autonomías en el entorno de los 200 km de media, aunque existen modelos que alcanzan los 400 y 600 km. Las posibilidades de propulsión de los vehículos eléctricos con autonomía extendida son aún mayores ya que un motor térmico actúa como generador para suministrar energía a la mecánica eléctrica que mueve el vehículo.
  • En la comparación del “Pozo a la Rueda” frente al vehículo convencional de combustión interna, el vehículo eléctrico logra una mejora en la eficiencia energética del orden del 30%.
  • Los híbridos enchufables tienen rangos de autonomía en eléctrico de entre 40 y 70 km, más que suficientes para cubrir las necesidades diarias de un conductor, y cuentan con el apoyo de un motor de combustión interna que funciona como el de cualquier vehículo tradicional.
  • Se trata de vehículos con una mayor eficiencia y par motor a partir de 0 revoluciones, con  total ausencia de marchas, lo que se traduce en mejor respuesta en aceleración.
  • Su uso permite, según el origen de la generación eléctrica, en unos casos prescindir y en otros reducir significativamente el uso de combustibles fósiles. El coste de recargar la batería del vehículo eléctrico es sensiblemente menor a la de repostar un vehículo de combustión, siendo el coste de la recarga en torno a 1.5 euros cada 100 km.
  • Su mantenimiento es mucho menor que el de uno convencional, ya que no tiene filtros, ni fluidos (aceites, refrigerantes…) ni componentes móviles (correas, cilindros…). Además, al ser vehículos con frenada regenerativa, casi no se precisa usar el freno.

 

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